¿Por qué la diabetes afecta al corazón?
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En la diabetes se piensa primero en los vasos pequeños, pero el cambio en las grandes arterias que riegan el corazón avanza en silencio durante años. El azúcar acelera el depósito de placa en la pared arterial y la sangre coagula con más facilidad. Hay otro motivo para tratarlo aparte: cambia cómo avisa.
La cara interna de una arteria sana está recubierta por un revestimiento liso de una sola capa de células. Cuando se desgasta, las partículas de colesterol en sangre se filtran a la pared y allí se quedan. Las células de defensa acuden a limpiar, se cargan de grasa y ya no pueden salir. Con el tiempo el depósito se vuelve una placa, cubierta por una capa fibrosa y dura.
La arteria se estrecha, pero lo importante no es el estrechamiento. El punto de ruptura: esa capa se adelgaza y se rompe. En cuanto se abre la grieta la sangre empieza a coagular; la arteria puede taparse en poco tiempo. El llamado infarto suele ser resultado de una obstrucción repentina, no de un estrechamiento lento.
La diabetes no toca un solo eslabón de esta cadena, sino varios a la vez. El revestimiento interno pierde antes su función, las plaquetas se agrupan más fácilmente y el coágulo formado se disuelve mal. También cambia el reparto de las grasas en sangre: las partículas pequeñas y densas entran mejor en la pared. El resultado: la placa se acumula antes y más ampliamente que en otra persona de la misma edad.
Aquí empieza lo más importante. El aviso de dolor del corazón lo llevan los nervios autónomos que lo rodean, y en la diabetes esos nervios pueden desgastarse. El aviso se debilita o no llega. Una revisión amplia que reunió veintidós estudios encontró que las personas con diabetes acuden claramente más a menudo sin dolor en el pecho durante un infarto (Kumar y cols., 2023). En un estudio amplio que siguió a adultos con diabetes tipo 2, el infarto llamado “silencioso” también fue más frecuente en quienes tenían menos variabilidad de la frecuencia cardíaca.
Cuando el dolor se difumina, el cuadro se disfraza de otras cosas y las señales que hay que reconocer son estas:
- Falta de aire en una cuesta de siempre o en unos pocos escalones
- En el pecho, más presión, opresión o sensación de plenitud que dolor
- Una molestia difusa que llega a la mandíbula, el cuello, el hombro, el brazo o entre los omóplatos
- Peso en la boca del estómago que parece indigestión, náuseas
- Sudor frío sin motivo, debilidad repentina, vista que se nubla
Estas señales tienen algo en común: se atribuyen fácilmente a otra cosa, al cansancio, a la edad o a una comida pesada. En la diabetes hay otra trampa: el sudor frío, la debilidad y la vista nublada son también el idioma de una bajada de azúcar. Si siguen aunque se haya corregido la bajada, la explicación se busca en otro sitio.
Lo que distingue es la novedad y el momento. Si algo que nunca se había sentido aparece con el esfuerzo y cede con el reposo, el corazón también entra en ese cuadro. En una persona con los nervios desgastados esa sensación puede no aparecer nunca; por eso no es raro ver después, en el electrocardiograma, la huella de un infarto antiguo.
Aquí hay dos escalas de tiempo distintas. El cuadro que aparece con el esfuerzo y pasa con el reposo se extiende durante semanas. Si las mismas señales empiezan juntas de golpe y no ceden con el reposo, la escala cambia: tapada la arteria, el músculo cardíaco se daña en minutos y horas. Lo segundo no se espera vigilando: se valora de urgencia.
No es casualidad que la tensión arterial y las grasas en sangre estén en el mismo cuadro. Los tres fuerzan la misma pared arterial y sus efectos se suman. Un seguimiento que solo mira el azúcar se cierra sin ver gran parte del cuadro. ¿Qué cambia seguir los tres juntos? A esa pregunta responde “¿Qué se mira además del azúcar?”.
Aquí el silencio no es una garantía. Solo significa que el aviso no ha llegado. Por eso el corazón es uno de los apartados que se siguen sin molestias.
Fuentes
- American Diabetes Association Professional Practice Committee. 10. Cardiovascular Disease and Risk Management: Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care. 2026;49(Supplement_1):S216–S245. doi:10.2337/dc26-S010. PMID: 41358899.
- Kumar A, Sanghera A, Sanghera B, Mohamed T, Midgen A, Pattison S, Marston L, Jones MM. Chest pain symptoms during myocardial infarction in patients with and without diabetes: a systematic review and meta-analysis. Heart. 2023;109(20):1516–1524. doi:10.1136/heartjnl-2022-322289. PMID: 37080764.
- Kaze AD, Fonarow GC, Echouffo-Tcheugui JB. Cardiac Autonomic Dysfunction and Risk of Silent Myocardial Infarction Among Adults With Type 2 Diabetes. Journal of the American Heart Association. 2023;12(20):e029814. doi:10.1161/JAHA.123.029814. PMID: 37830346.
- Pahwa R, Jialal I. Atherosclerosis. In: StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 Jan-. Updated 8 August 2023. Bookshelf ID: NBK507799.
- Li X, Weber NC, Cohn DM, Hollmann MW, DeVries JH, Hermanides J, Preckel B. Effects of Hyperglycemia and Diabetes Mellitus on Coagulation and Hemostasis. Journal of Clinical Medicine. 2021;10(11):2419. doi:10.3390/jcm10112419