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Nervios, heridas y pies

¿Por qué las heridas tardan en curar?

· 3 min

Franja vertical en el tronco de un árbol donde la corteza se ha desprendido; debajo asoma la madera viva de color crema, con nieve borrosa al fondo.

La curación no es un solo suceso, sino una cadena que avanza por orden, y la glucosa alta frena sus eslabones uno a uno. El sangrado se detiene, empieza la limpieza, se tejen vasos nuevos, se deposita colágeno. En la diabetes fallan varios puntos de esa secuencia, así que un rasguño sigue abierto semanas.

Al cerrarse la piel trabajan cuatro equipos por turnos. Primero se detiene el sangrado y un coágulo cubre la superficie. Luego llega el equipo de limpieza: las células de defensa recogen el tejido muerto y los microbios. Después el equipo de obra teje capilares nuevos y rellena el hueco con tejido fresco. Al final el colágeno se reordena y la cicatriz gana fuerza endureciéndose durante semanas.

El primer fallo aparece en la limpieza: la glucosa alta debilita la capacidad de las células de defensa para llegar a la herida y tragar microbios. A la vez esa fase no acaba nunca; las células inflamatorias se quedan y no dejan sitio al siguiente equipo. La herida no avanza. Se atasca en el primer paso.

El segundo fallo está en tejer vasos: el tejido nuevo solo se alimenta si hay un capilar cerca, porque el oxígeno viaja muy poca distancia. En la diabetes la cara interna del vaso está desgastada y la señal que pide vasos nuevos sale débil. Si además los vasos de la pierna están estrechados, ya llega poca sangre a la zona. Las dos carencias se suman y el tejido queda sin oxígeno.

Paso de la curaciónLo normalQué falla en la diabetes
Parada del sangradoEl coágulo cubre la superficieEl coágulo se forma; el fallo empieza en pasos posteriores
LimpiezaLas células de defensa retiran el tejido muertoLas células llegan tarde y la inflamación se queda
ConstrucciónSe teje la red capilar, el colágeno rellena el huecoLa señal que pide vasos se debilita, baja el colágeno, suben las enzimas destructoras
EndurecimientoLa cicatriz gana fuerzaLa superficie cerrada se abre con más facilidad

El tercer fallo está en el material de construcción; las células que fabrican colágeno trabajan despacio y el tejido resultante es escaso y desordenado. A la vez las enzimas que deshacen tejido hacen horas extra, y el equilibrio entre construir y destruir se inclina hacia destruir. La superficie cerrada tampoco queda tan firme como antes; por eso el mismo punto se reabre a menudo.

Sumados, estos fallos son tiempo perdido, y el tiempo favorece a los microbios. Cada día que sigue abierta es una oportunidad más de instalarse; la capa acumulada dificulta además que el medicamento llegue al tejido. Un corte en la cocina o una espina en el jardín es cosa de una semana en una piel sana. La misma herida en la diabetes sigue abierta semanas.

Una herida que pierde el rumbo tiene sus señales: enrojecimiento que se extiende fuera del borde, hinchazón, calor que aumenta al tocar, exudado y olor. No dicen que la curación se haya parado, sino que retrocede. La escala de tiempo también forma parte del cuadro. Si el borde rojo se ensancha en horas, la herida ya no espera a la próxima cita; el artículo sobre urgencias lo incluye entre las señales que se valoran el mismo día. En un pie con daño nervioso el dolor puede faltar; su ausencia no hace el cuadro más leve. Por qué destaca el pie entero no es tema de esta página. La respuesta está en “¿Por qué los pies importan tanto?”.

Bajo cada eslabón está el mismo fondo: glucosa alta durante mucho tiempo. El colágeno se endurece, la cara interna del vaso se desgasta, las células de defensa se ralentizan. El tabaco y la mala circulación empujan en la misma dirección. Por eso el curso de una herida no se lee solo en ella; hasta una abertura tan pequeña como un corte de papel se apoya en ese fondo.

Fuentes

  1. Burgess JL, Wyant WA, Abdo Abujamra B, Kirsner RS, Jozic I. Diabetic Wound-Healing Science. Medicina (Kaunas). 2021;57(10):1072. doi:10.3390/medicina57101072
  2. Huang K, Mi B, Xiong Y, et al. Angiogenesis during diabetic wound repair: from mechanism to therapy opportunity. Burns Trauma. 2025;13:tkae052. doi:10.1093/burnst/tkae052
  3. Senneville É, Albalawi Z, van Asten SA, et al. IWGDF/IDSA guidelines on the diagnosis and treatment of diabetes-related foot infections (IWGDF/IDSA 2023). Diabetes Metab Res Rev. 2024;40(3):e3687. doi:10.1002/dmrr.3687
  4. Schaper NC, van Netten JJ, Apelqvist J, et al. Practical guidelines on the prevention and management of diabetes-related foot disease (IWGDF 2023 update). Diabetes Metab Res Rev. 2024;40(3):e3657. doi:10.1002/dmrr.3657

Este texto es solo informativo; no es un diagnóstico, ni un tratamiento, ni una recomendación de dosis. Las decisiones sobre tu tratamiento tómalas siempre con tu médico.

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