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¿Qué es la diabetes?

Qué es la diabetes

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Primer plano de la superficie superior de un tronco grueso cortado; los anillos de crecimiento avanzan del centro hacia fuera, en unos puntos juntos y en otros anchos, y una grieta fina recorre el corte.¿La diabetes acorta la vida?Lo que la diabetes le hace a la vida no lo dice una sola cifra, sino una relación. Depende de la edad al diagnóstico y de qué medidas quedan en objetivo. Un diagnóstico a edad temprana deja más diferencia en grandes registros de seguimiento. Otro seguimiento muestra un cuadro donde la diferencia se estrecha. · 3 minSeguir leyendo

La pregunta espera una cifra. La respuesta que dan los registros es menos una cifra que una pendiente: la misma enfermedad deja otra huella en el seguimiento según la edad del diagnóstico. Los registros de quien se diagnostica a los cuarenta y los de quien lo hace a los sesenta no quedan cerca al compararse. Por eso el peso de la respuesta cae del lado de aquello de que depende.

El estudio que mide esa relación más ampliamente reunió en un solo análisis casi cien cohortes de seguimiento independientes y un gran registro poblacional. En esos registros, cuanto antes llegaba el diagnóstico, más crecía de forma regular la diferencia en la tasa de mortalidad frente al grupo de comparación. Llevado a esperanza de vida, cada diez años de adelanto en el diagnóstico equivalía a una diferencia de unos tres o cuatro años. Las filas de abajo comparan la media de dos grupos. Ninguna es el cálculo de una sola persona.

Edad del diagnósticoDiferencia media frente al grupo de comparación
Principios de los treintaHasta catorce años
Principios de los cuarentaEn torno a diez años
Principios de los cincuentaEn torno a seis años
Setenta en adelanteSin cálculo en años; aquí la diferencia en la tasa de mortalidad es la más estrecha

Las cifras de la tabla salen de tasas de mortalidad poblacionales y se calcularon sobre registros de personas que habían cumplido los cincuenta. No muestran los años que tiene por delante una persona. Los años de recogida de los registros también abarcan un rango amplio: entre el seguimiento más antiguo y el más reciente hay décadas.

La pregunta de la duración no se juega solo en el cuerpo. La Organización Mundial de la Salud informa de que más de la mitad de quienes viven con diabetes no tomó ningún medicamento para este diagnóstico el año del recuento. Es una segunda medida junto a los resultados del seguimiento: el acceso al tratamiento en sí.

Un seguimiento observacional mide la segunda mitad de la pregunta desde otro sitio. Se puso a personas con diabetes tipo 2 junto a un grupo de comparación emparejado por edad y sexo. Se siguieron cinco medidas: HbA1c, la línea del colesterol entre las grasas de la sangre, la albúmina en la orina, el tabaco y la tensión arterial. Todas tienen reflejo en la consulta y la analítica. El artículo “¿Qué se mira además del azúcar?”, sobre qué se sigue aparte del azúcar, mira cada una por separado. En el grupo con las cinco medidas dentro del rango objetivo, el riesgo añadido de muerte casi dejó de verse. Es un resultado de comparación: los registros no miden a la misma persona en dos situaciones.

El detalle que deja la tabla como está aparece aquí. Por el lado del infarto la diferencia salió hacia abajo, y en el ictus no quedó una distinción significativa. El ingreso hospitalario por insuficiencia cardíaca, en cambio, se mantuvo por encima del grupo de comparación incluso con las cinco medidas en objetivo. Hay insuficiencia cardíaca cuando el corazón no impulsa la sangre al cuerpo con fuerza suficiente; se ve como falta de aire e hinchazón acumulada en los pies. Es decir, no todo el riesgo añadido se cierra a la vez. La parte que se cierra es un resultado medido. La pregunta siguiente es qué correspondencia tienen esos mismos objetivos del lado de los órganos. El artículo “¿Se pueden evitar las complicaciones?” completa este cuadro.

La distancia entre las dos mediciones es la respuesta misma. Una media reduce el total de una población a una sola cifra, y dentro de esa cifra no describe a nadie. La edad del diagnóstico es un dato que no admite vuelta atrás. Dónde quedan las cinco medidas, en cambio, se sigue midiendo durante el seguimiento, y esos registros aún se acumulan.

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Dos vasos de cristal juntos sobre una mesa de madera; el de delante tiene dentro unos terrones de azúcar, y una luz dura que llega de lado deja sombras largas sobre la mesa.¿Qué es la diabetes y qué pasa por dentro?La diabetes es una avería en el sistema que hace que la glucosa entre en las células y sirva de combustible. El páncreas no fabrica suficiente insulina o el cuerpo no usa bien la que produce. La glucosa se acumula en la sangre en vez de entrar. En la calle se dice azúcar; en medicina, diabetes mellitus. · 2 minSeguir leyendo

Los hidratos de carbono (pan, arroz, fruta) acaban en glucosa al digerirse y pasan a la sangre. La glucosa es el combustible celular. Pero no abre sola la puerta de la célula. Cuando la glucosa sube, el páncreas segrega insulina: la llave de esa puerta. A la vez, el hígado frena su producción de glucosa. Mientras el sistema funciona, mañana y noche la cifra se mantiene en un margen estrecho.

En la diabetes el sistema se rompe por dos extremos. O se destruyen las células beta del páncreas, que fabrican insulina, y la llave nunca aparece, o la llave está, pero la cerradura ya no responde igual. Lo segundo se llama resistencia a la insulina. Durante un tiempo, el páncreas tapa el hueco segregando de más; con los años esa compensación no da abasto. Los estándares de atención de la Asociación Americana de Diabetes definen dos vías distintas: tipo 1, destrucción autoinmune; tipo 2, pérdida progresiva y no autoinmune de secreción. El hígado tampoco calla: sigue soltando glucosa a la sangre.

TipoQué pasa en el cuerpo
Tipo 1El sistema inmunitario destruye las propias células beta; se agota la producción de insulina.
Tipo 2Se fabrica insulina, pero las células no responden; con el tiempo la producción no basta.
Diabetes gestacionalLas hormonas del embarazo dificultan el trabajo de la insulina; el riesgo sigue tras el parto.
Otros tiposTrastornos genéticos, enfermedades del páncreas y algunos medicamentos también producen el cuadro.
¿Tener azúcar y tener diabetes son lo mismo?
Son lo mismo: diabetes es el nombre médico; azúcar, el de la calle. El nombre completo, diabetes mellitus, significa flujo con miel: viene del dulzor de la orina.
¿Azúcar en sangre y glucosa son lo mismo?
El azúcar medido en sangre es glucosa; el de mesa es sacarosa, que al digerirse se descompone en glucosa y fructosa. Azúcar en sangre es solo el nombre corriente de la glucosa en sangre.
¿La diabetes viene de comer azúcar?
Comer dulce por sí solo no pone en marcha este cuadro. La diabetes tipo 1 la dispara el sistema inmunitario; en la tipo 2 intervienen juntos herencia, peso, falta de movimiento y edad.

La Organización Mundial de la Salud dice que la glucosa alta durante mucho tiempo daña en serio, sobre todo, los nervios y vasos sanguíneos. A menudo ese desgaste avanza en silencio. Sea cual sea el tipo, el riesgo es común. Ponerle nombre a la diabetes no es manejarla. Pero sin conocer el sistema cuesta leer las cifras. Qué tipo tienes, qué mecanismo falla y qué medición tiene sentido para ti van unidos.

Siguiente: ¿Qué es la insulina y para qué sirve?

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Un pequeño vial de cristal transparente, solo sobre una superficie de color claro con luz azul fría; el tapón es rojo y la etiqueta está en blanco.¿Qué es la insulina y para qué sirve?La insulina es una hormona que produce el páncreas y deja pasar la glucosa a las células. La parte del pan que se vuelve azúcar pasa a la sangre; la insulina le abre la puerta de la célula. Si falta la hormona o las células no la oyen, la glucosa se acumula en sangre. Ahí empieza la definición de la diabetes. · 2 minSeguir leyendo

La insulina es una hormona. Es decir, un mensaje que lleva la sangre y lo produce el páncreas. Dentro hay islotes, y sus células beta fabrican insulina y la meten en gránulos. Cuando sube la glucosa en sangre, la célula beta lo mide y vacía los gránulos. El mensaje es corto: llegó combustible.

La propia hormona no transporta la glucosa; se acopla al receptor de la superficie celular y gira varias llaves dentro. En las células musculares y grasas, los transportadores de glucosa salen a la membrana. La glucosa entra por esas puertas. En el hígado pasan dos cosas a la vez: se abre el almacén y se corta la producción de glucosa nueva. Por eso baja la cifra en sangre: la glucosa no desaparece, cambia de sitio.

ÓrganoLo que pasa cuando hay insulina
HígadoAlmacena la glucosa y no fabrica nueva.
MúsculoToma la glucosa; la convierte en energía o la guarda como glucógeno.
Tejido grasoSe para la descomposición de grasa; empieza el almacenamiento.

La insulina no sale solo después de comer; las células beta segregan un poco todo el día, también de noche. Enfrente está el glucagón, hormona de las células alfa: manda al hígado abrir el almacén; la insulina lo cierra. Ambas hormonas se equilibran, y esa presión mutua mantiene estable la glucosa en sangre mientras duermes. Entre la cena y el desayuno no pruebas bocado y encima duermes; el cerebro sigue pidiendo combustible. En ese hueco el hígado va soltando reservas y la insulina marca la medida.

La diabetes es ese mensaje roto, sobre todo de dos maneras. En el tipo 1 el sistema inmunitario destruye las células beta y no queda célula que lo escriba. En el tipo 2 el mensaje se escribe, pero las células no lo oyen bien; el páncreas segrega más para tapar el hueco y luego no da abasto. La Organización Mundial de la Salud plantea así esa diferencia: o el páncreas no produce suficiente insulina, o el cuerpo no utiliza eficazmente la que produce.

¿De qué órgano sale la insulina?
Del páncreas; en concreto, las células beta de los islotes que lo salpican.
¿Qué pasa si sale poca insulina?
La glucosa se queda en sangre y las células pasan hambre; sed, orina frecuente y cansancio son las señales conocidas de ese cuadro.
¿La insulina solo afecta al azúcar en sangre?
No. También toca el equilibrio de grasas y proteínas: en la célula muscular ayuda a fabricar proteína, en el tejido graso frena la descomposición.
¿Qué significa insulina?
Viene del latín insula, que significa isla; las células que la fabrican forman de verdad islotes en el páncreas.

Siguiente: ¿Qué diferencia hay entre diabetes tipo 1 y 2?

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Tres manos apoyadas una sobre otra en un fondo claro y sencillo: una mano mayor, una mano de mediana edad y la mano pequeña de un niño; en el encuadre no aparece ninguna cara.¿Es hereditaria la diabetes y sube el riesgo familiar?La diabetes no es un rasgo que pase directamente, como el color de los ojos: no se hereda la enfermedad, sino la predisposición a padecerla. Si hay diabetes en tu familia, el riesgo sube de verdad. La magnitud de esa subida cambia mucho según el tipo del que se hable y el grado de parentesco. · 2 minSeguir leyendo

La herencia no pesa igual en cada tipo de diabetes; en la tipo 2 la huella familiar es clara. En quien tiene madre, padre o hermano con diagnóstico se observa un riesgo unas tres veces mayor que sin antecedentes familiares. En la diabetes tipo 1 también hay base genética, pero el cuadro es más complicado. Los gemelos idénticos tienen exactamente los mismos genes. Si uno enferma, en un seguimiento largo la probabilidad de que el otro también lo haga supera la mitad. Los mismos genes, distinto resultado.

¿Viene de la madre o del padre? En la diabetes tipo 1, un padre con diagnóstico duplica aproximadamente el riesgo del hijo frente a una madre con diagnóstico. En la tipo 2 cuentan las dos ramas a la vez. Lo que pasa al hijo sigue sin ser el diagnóstico: es el terreno. La mayoría de los hijos de un progenitor así nunca enferma.

Situación en la familiaLo que supone en riesgo
Diabetes tipo 2 en la madre o el padreRiesgo de por vida cercano a cuatro de cada diez
Diagnóstico en la madre y en el padreEl riesgo se acerca a siete de cada diez
Diabetes tipo 1 en un hermanoMás de diez veces el de la población general; aun así, la mayoría de los hermanos nunca enferma
Formas raras de un solo genHerencia autosómica dominante; mitad y mitad para cada hijo

En la diabetes tipo 2 no manda un solo gen. Se han encontrado muchas regiones génicas independientes entre sí; cada una mueve el riesgo un poco. Todas las variantes de riesgo halladas hasta hoy explican apenas una décima parte de la heredabilidad familiar observada. La acumulación familiar no es, por eso, la huella de un gen defectuoso, sino la suma de muchos efectos pequeños. Las formas de un solo gen son un capítulo aparte: se piensa en ellas ante familias diagnosticadas jóvenes generación tras generación, sin sobrepeso ni autoanticuerpos. En ese cuadro raro la herencia sí funciona como el color de los ojos.

La diabetes no se contagia. La Organización Mundial de la Salud la incluye entre las enfermedades no transmisibles. Compartir cocina, plato y pan no la transmite. Y en una familia no solo se comparten genes. La rutina del desayuno, la inactividad de las tardes, la costumbre de caminar y las horas de sueño también pasan entre generaciones. Que la resistencia a la insulina de la tipo 2 se agrupe en familias viene en parte de ese tejido común. El artículo “¿Qué es la diabetes gestacional? ¿Termina con el parto?” muestra el vínculo entre los antecedentes familiares y el cuadro que aparece en el embarazo, la diabetes gestacional.

¿Se nace con ella? Los genes ya están al nacer; la enfermedad llega después. En un niño que nace predispuesto, el diagnóstico tarda años, incluso décadas. El proceso autoinmune tampoco empieza de golpe: avanza en silencio y luego se hace visible. Ahí está el valor práctico de los antecedentes familiares: las guías cuentan un familiar de primer grado con diabetes entre los factores que pesan al decidir un cribado.

Los antecedentes familiares son un dato inamovible, pero no son todo el mapa del riesgo. Lo contrario también se cumple: nueve de cada diez personas con diagnóstico de tipo 1 no tienen esta enfermedad en la familia.

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Líneas blancas discontinuas que avanzan sobre el asfalto de una carretera rural vacía; el horizonte está algo brumoso y la carretera sale del encuadre, sin personas ni vehículos en la imagen.¿Se cura la diabetes o es para siempre?En la diabetes tipo 2, el azúcar puede volver al rango objetivo sin medicamentos; las guías llaman remisión a esa situación. La diabetes tipo 1 necesita insulina de por vida. ¿Qué es permanente y qué puede cambiar? La misma pregunta tiene dos respuestas según el tipo, y la diferencia empieza justo aquí. · 2 minSeguir leyendo

En la diabetes tipo 1, la respuesta inmunitaria reduce permanentemente las células beta que producen insulina; las células perdidas no vuelven. En los meses siguientes al diagnóstico, la insulina necesaria puede bajar un tiempo; ese intervalo de meses se llama periodo de luna de miel. Al cerrarse ese intervalo, el aumento de insulina necesaria puede parecerle un empeoramiento al cuidador; en realidad viene del curso conocido de la pérdida celular. En la diabetes tipo 2 el cuadro es más flexible: al bajar la resistencia a la insulina, el azúcar puede quedar en el rango objetivo sin medicamentos.

El informe de consenso internacional fija el criterio: si la HbA1c medida al menos tres meses tras dejar los medicamentos de la diabetes queda bajo el umbral diagnóstico, el cuadro cuenta como remisión. La palabra está elegida con cuidado. Remisión asume de entrada que el cuadro puede volver; no es curación completa. Para la prediabetes no se usa esta palabra; su regreso lo trata otro artículo.

SituaciónLo permanenteLo que puede cambiar
Diabetes tipo 1Necesidad de insulina de por vidaLa dosis diaria de insulina; se reajusta en crecimiento, actividad y enfermedad
Diabetes tipo 2Quedan la predisposición y el historial del diagnósticoEl azúcar puede volver al rango objetivo sin medicamentos

En la diabetes tipo 2 la remisión la impulsa la pérdida de peso mantenida. En un ensayo aleatorizado con apoyo nutricional intensivo, a los dos años más de un tercio de los participantes estaba en remisión. Entre quienes no recuperaron peso, la remisión se mantuvo más a menudo.

El seguimiento prolongado de esos mismos participantes mostró otra cosa. Al quinto año, la proporción de quienes seguían en remisión había bajado claramente. Al aflojarse el orden del desayuno a la cena, el peso volvió y el azúcar con él. Los factores que destacan en los registros:

  • Que haya pasado poco tiempo desde el diagnóstico
  • Pérdida de peso marcada y mantenida durante años
  • Que parte de las células beta siga segregando insulina

De ahí las revisiones anuales. La remisión también se vigila: cribado de retinopatía en el fondo de ojo, control de nefropatía en el riñón, tensión arterial y grasas en sangre siguen en el calendario. Aunque el orden en la cocina vaya bien, esas citas se mantienen. La ganancia es concreta. En los años en el rango objetivo se ven menos problemas de riñón y cardiovasculares.

¿Al perder peso se cura del todo la diabetes?
En los registros no se ve curación completa, sino remisión. En los años con la pérdida de peso mantenida, el azúcar sigue en el rango objetivo; cuando el peso vuelve, los valores también suben.
¿Se cura sin medicamentos?
La definición de remisión incluye haber dejado los medicamentos; el curso sin ellos forma parte de ella. Esa retirada es un proceso con mediciones y seguimiento.

Los registros resumen así el cuadro: el diagnóstico de diabetes queda en el historial; el azúcar, en cambio, es un apartado modificable. Remisión nombra la etapa en que la enfermedad queda en silencio.

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Este texto es solo informativo; no es un diagnóstico, ni un tratamiento, ni una recomendación de dosis. Las decisiones sobre tu tratamiento tómalas siempre con tu médico.

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